Melón
El Cucumis melo, más conocido como melón,
es una planta herbácea monoica de tallos rastreros. Se
cultiva por su fruto, una baya pepónide de temporada veraniega con un gran
contenido de agua y de sabor dulce.
El melón ya se cultivaba en el Antiguo Egipto durante el III milenio a. C., y su
cultivo se extiende por la mayoría de los continentes.
Fruto
La
forma del fruto va desde esférica hasta elipsoidal. En los
llamados melones plátano existen
ondulaciones que los hacen parecer una calabaza.
Su
tamaño depende de la variedad y de las condiciones de cultivo. De
este modo, hay melones pequeños que pesan alrededor de 400 g y otros muy grandes que pueden pesar 20 kg o más. El tallo es cilíndrico, de 1 a 3 m de
altura, con una inflorescencia terminal en forma de espiga
compuesta por flores bisexuales. El grano es una cariópside de alrededor de 4
mm de diámetro. Tiene inflorescencias en panojas y semillas de 3 mm, esféricas y oblongas, de color negro, rojizo y
amarillento. Tiene un sistema radicular que puede llegar en terrenos permeables
a 2 m de profundidad. Las flores tienen estambre y pistilos. En las
variedades más usadas habitualmente, los pesos de los frutos fluctúan entre más
de medio kilo y menos de cinco.
El
color de la epidermis y de la pulpa es variable según el grupo. La epidermis
puede ser blanca, gris, verdosa o amarilla y de textura lisa, rugosa o
reticulada. La pulpa es aromática, con textura suave y diferentes colores:
amarillo, verde, rosado y tonos intermedios. En el centro hay una cavidad que
contiene muchas semillas recubiertas de una sustancia pegajosa.
Posee
un porcentaje elevado de agua (90%), bajo contenido en calorías (34 cada 100 g)
y de sodio (16 mg%) y casi 1 g de fibra, lo cual brinda saciedad.2
Historia
El
uso medicinal del melón lo demuestra su presencia en la Capitulare de villis vel curtis imperii,
una orden emitida por Carlomagno que reclama a sus campos para que
cultiven una serie de hierbas y condimentos incluyendo los pepones, identificada actualmente
como Cucumis melo.
Cultivo
Necesita
por lo menos 15 °C para germinar; la siembra se hace durante el periodo
libre de heladas y al aire libre, a mediados de primavera. El crecimiento de la
planta no es verdaderamente activo hasta que se sobrepasan los 15 °C,
situándose el óptimo hacia los 32 °C. Resiste la sequía mejor
que el maíz. Es
capaz de sufrir sequía durante un período bastante largo, y reemprender su
crecimiento más adelante cuando cesa la sequía. Por otra parte, necesita menos
cantidad de agua que el maíz para formar un kilogramo de materia seca.
Se
desarrolla bien en terrenos alcalinos, sobre todo las variedades azucaradas que exigen la presencia en el suelo
de carbonato cálcico, lo que aumenta el contenido
en sacarosa de tallos y hojas. Prefiere
suelos sanos, profundos, no demasiado pesados. Soporta algo la sal.
Al
regar debe evitarse que el agua toque las hojas, pues es fácil que se pudra la
planta; por eso no se siembra en bancales y se prefiere hacer riego por
surcos. También se puede cultivar en terrenos de secano e
incluso los frutos pueden resultar más sabrosos, pero los rendimientos
potenciales son menores. Es necesario hacer despulgue (raleo de hojas) para evitar que crezca muy
vigorosa y produzca demasiadas flores masculinas y pocas femeninas, que van a
originar los frutos. En invernadero se cultivan melones que producen precozmente. Estas plantas crecen
verticalmente y se sostienen con la ayuda de cuerdas.
El
fruto no debe cosecharse hasta que la madurez esté asegurada, y el contenido de
azúcar sea lo suficientemente elevado. Al tacto ésta se percibe cuando la
corteza alrededor del pedúnculo cede ligeramente a la presión de los dedos; el
peso específico del melón también es un índice característico, aumentando a
medida que la madurez incrementa la densidad de la pulpa.
Sufre
el ataque de varios hongos del
suelo y también del oídio o mal blanco (Podosphaera pannosa), que puede
controlarse con fungicidas que no contengan azufre,
pues es muy sensible a este elemento.
El melón es una de las reinas indudables del verano: su
frescura, su gran aporte de líquido y ese delicioso sabor dulce lo convierten
en una fruta apreciada por pequeños
y grandes. Pero más allá de calmar la sed aporta importantes nutrientes a
nuestro cuerpo siendo genial para la salud.
El melón es
una de las frutas más refrescantes que puedes encontrar y es perfecta para hidratarte durante los días
más calientes del verano. Al tener un importante contenido de agua funciona
como un genial diurético,
ayudándote a eliminar las toxinas a través de la orina
Te ofrece un
aporte de Vitamina A que beneficia nuestra piel evitando que se
reseque, lo que suma otro punto a aumentar su ingesta en una temporada tan
caliente como el verano
El melón también es rico en Vitamina E, uno de los
mejores antioxidantes naturales que existen. Protege y cuida nuestra piel, pelo
y uñas y ayuda a combatir la producción de radicales libres responsables el
envejecimiento de las células y de enfermedades como el cáncer
Y seguro que
has oído hablar mucho del betacaroteno, presente en su mayoría en vegetales
como la zanahoria. Esta nutriente favorece la pigmentación de la piel ayudando
a conseguir y mantener un buen bronceado, pues aprovecha porque el melón aporta una buena cantidad a nuestro cuerpo
Además es
también una fuente de fibra lo que mejora el tránsito intestinal combatiendo
los problemas de estreñimiento
PLAGAS del Melón:
Melera
o pulgón del melón (Aphis Frangulae Kalt.). Pulgón que segrega
zumos azucarados que pueden inducir la formación de hongos.
Pulgones.
Producen abarquillamiento de las hojas, amarilleamientos, debilitamientos, etc.
Mosca
blanca de los invernaderos (Trialeurodes
vaporariorum Westw.).
Gusanos
grises (Agrotis sp,). Atacan a las plantas
del melón cuando son jóvenes, devorando el tallo e incluso las hojas.
Vacanita
del melonar (Ephilachna chysomelina F.). Coleóptero parecido a la mariquita que roe el envés de las hojas.
Galeruca
del melonar (Raphidopala foveicollis Luc). Escarabajo de color rosáceo que ataca a las hojas en su fase
adulta, dejándolas totalmente cribadas. Cuando es larva puede atacar a hojas y
raíces.
Gusanos
de alambre (Agriotes ssp.). Ataca principalmente a las raíces.
Otros
gusanos comedores de hojas (Plusia gamma L). Distintas especies de lepidópteros que atacan a las hojas.
Gusanos
grises (Agrotis sp,). Las larvas devoran la base del tallo y las plantas quedan
marchitas.
Tisanópteros
(Frankliniella accidentalis Pergande, Thrips tabaci Lind.). Producen picaduras y debilitamiento de las plantas.
También puede deformar los frutos.
Araña
roja (Tetranichus cinnabarinnus Boisd.).Puede atacar al melón de manera que puede reducir muy
drásticamente la producción.
Mosca
de los sembrados (Phorbia platura Meigen). Es una mosca que
puede afectar a la germinación del melón produciendo un gran número de marras.
Dípteros
minadores de hojas (Liriomyza ssp). Producen pequeñas galerías en
las hojas.
Caracoles
y babosas. Causan daños al comer las hojas.
Nematodos
(Heterodera marioni Cornu, Meloidogyne ssp. Ditylenchus Dipsaci Kuehn.) A veces se observan
quistes o ramificaciones anormales en las raíces. Las plantas se observan
achaparradas, amarillentas, etc.
ENFERMEDADES del Melón:
Fusariosis (Fusarium oxysporum Schl., F. melonis Sydner et
Hansen). Hongos que producen
traqueomicosis. Se observa marchitamiento y amarillamiento, exudaciones gomosas
y necrosis de las partes atacadas.
Verticilosis
(Verticillium ssp). Produce una traqueomicosis igual que fusarium. Se diferencia en que no hay gomosis, marchitez nervial, ni
olor característico.
Raíces
leñosas (Pyrenochaeta lycopersici Shneider-Gerlach) Hongo que se manifiesta por necrosis de las
raicillas y un aspecto engrosado y lignificado de las principales.
Phomopsis sclerotioides Van Kesteren. Aparecen líneas negras irregulares en las raíces. Al final
acaban totalmente con el sistema radicular.
Atracnosis
del melón (Colletotrichum oligochaetum Cav.). Aparecen manchas redondas de color pardo-negruzcas en tallos,
hojas y frutos.
Oidios
(Erysiphe ssp.). Las hojas se recubren de hojas
pulvurentas que posteriormente se unen unas con otras cubriendo toda la
planta..
Mildiu de las cucurbitáceas (Pseudopernospora cubensis (Berk Curt.) Ros.). Produce manchas angulosas en los márgenes foliares.
Las hojas se decoloran y necrosan. Es muy curioso que la hoja se pliega sobre
sí misma formando una especie de copa.
Alternaria cucumerina (Ell. Et Ev) Elliot). En las
hojas aparecen manchas redondeadas de color negruzco rodeadas por un halo
amarillo.
Septoria cucurbitacearum Sacc. Produce manchas por punteaduras en las hojas..
Botrytis cinerea Pers. Enfermedad desarrolla un micelio algodonoso en tallos hojas y
frutos
Enfermedades
bacterianas. Mancha angular de las cucurbitáceas y marchitamiento bacteriano
Virus
(virus del mosaico del pepino, virus del mosaico de la sandía, virus de las
nerviaciones del melón, virus II del pepino virus del mosaico del calabacín,
Virus del amarilleamiento de las nerviaciones del pepino, virus del mosaico
amarillo del calabacín, etc). Ocasionan diversos daños que pueden conllevar a
graves daños en las producciones.
ACCIDENTES Y FISIOPATÍAS del
Melón:
Heladas
y granizos.
Asoleamiento
o planchado. En el fruto se forman manchas blanquecinas debido a una exposición
excesiva a los rayos solares.
Agrietado
del fruto. Se forman grietas longitudinales en el fruto que pueden ser debidas
a desequilibrios hídricos.
Vitrescencia
de la carne. El mesocarpio y endocarpio adquieren una consistencia blanda y
vitrescente.
Colapsamiento
irreversible. Problema bastante frecuente que produce marchitamiento súbito de
las plantas de melón en el momento del engorde de los frutos. Numerosos
estudios apuntan a que es causada por una enfermedad fúngica ocasionada por Acremonium.


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