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viernes, 26 de agosto de 2016

CULTIVO DE MELON

Melón

El Cucumis melo, más conocido como melón, es una planta herbácea monoica de tallos rastreros. Se cultiva por su fruto, una baya pepónide de temporada veraniega con un gran contenido de agua y de sabor dulce.
El melón ya se cultivaba en el Antiguo Egipto durante el III milenio a. C., y su cultivo se extiende por la mayoría de los continentes.

Fruto



La forma del fruto va desde esférica hasta elipsoidal. En los llamados melones plátano existen ondulaciones que los hacen parecer una calabaza.
Su tamaño depende de la variedad y de las condiciones de cultivo. De este modo, hay melones pequeños que pesan alrededor de 400 g y otros muy grandes que pueden pesar 20 kg o más. El tallo es cilíndrico, de 1 a 3 m de altura, con una inflorescencia terminal en forma de espiga compuesta por flores bisexuales. El grano es una cariópside de alrededor de 4 mm de diámetro. Tiene inflorescencias en panojas y semillas de 3 mm, esféricas y oblongas, de color negro, rojizo y amarillento. Tiene un sistema radicular que puede llegar en terrenos permeables a 2 m de profundidad. Las flores tienen estambre y pistilos. En las variedades más usadas habitualmente, los pesos de los frutos fluctúan entre más de medio kilo y menos de cinco.
El color de la epidermis y de la pulpa es variable según el grupo. La epidermis puede ser blanca, gris, verdosa o amarilla y de textura lisa, rugosa o reticulada. La pulpa es aromática, con textura suave y diferentes colores: amarillo, verde, rosado y tonos intermedios. En el centro hay una cavidad que contiene muchas semillas recubiertas de una sustancia pegajosa.
Posee un porcentaje elevado de agua (90%), bajo contenido en calorías (34 cada 100 g) y de sodio (16 mg%) y casi 1 g de fibra, lo cual brinda saciedad.2
Historia
El uso medicinal del melón lo demuestra su presencia en la Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden emitida por Carlomagno que reclama a sus campos para que cultiven una serie de hierbas y condimentos incluyendo los pepones, identificada actualmente como Cucumis melo.
Cultivo
Necesita por lo menos 15 °C para germinar; la siembra se hace durante el periodo libre de heladas y al aire libre, a mediados de primavera. El crecimiento de la planta no es verdaderamente activo hasta que se sobrepasan los 15 °C, situándose el óptimo hacia los 32 °C. Resiste la sequía mejor que el maíz. Es capaz de sufrir sequía durante un período bastante largo, y reemprender su crecimiento más adelante cuando cesa la sequía. Por otra parte, necesita menos cantidad de agua que el maíz para formar un kilogramo de materia seca.
Se desarrolla bien en terrenos alcalinos, sobre todo las variedades azucaradas que exigen la presencia en el suelo de carbonato cálcico, lo que aumenta el contenido en sacarosa de tallos y hojas. Prefiere suelos sanos, profundos, no demasiado pesados. Soporta algo la sal.
Es un mal precedente de otros cultivos, particularmente para los cereales de otoño.
Al regar debe evitarse que el agua toque las hojas, pues es fácil que se pudra la planta; por eso no se siembra en bancales y se prefiere hacer riego por surcos. También se puede cultivar en terrenos de secano e incluso los frutos pueden resultar más sabrosos, pero los rendimientos potenciales son menores. Es necesario hacer despulgue (raleo de hojas) para evitar que crezca muy vigorosa y produzca demasiadas flores masculinas y pocas femeninas, que van a originar los frutos. En invernadero se cultivan melones que producen precozmente. Estas plantas crecen verticalmente y se sostienen con la ayuda de cuerdas.
El fruto no debe cosecharse hasta que la madurez esté asegurada, y el contenido de azúcar sea lo suficientemente elevado. Al tacto ésta se percibe cuando la corteza alrededor del pedúnculo cede ligeramente a la presión de los dedos; el peso específico del melón también es un índice característico, aumentando a medida que la madurez incrementa la densidad de la pulpa.
Sufre el ataque de varios hongos del suelo y también del oídio o mal blanco (Podosphaera pannosa), que puede controlarse con fungicidas que no contengan azufre, pues es muy sensible a este elemento.


El melón es una de las reinas indudables del verano: su frescura, su gran aporte de líquido y ese delicioso sabor dulce lo convierten en una fruta apreciada por pequeños y grandes. Pero más allá de calmar la sed aporta importantes nutrientes a nuestro cuerpo siendo genial para la salud.
El melón es una de las frutas más refrescantes que puedes encontrar y es perfecta para hidratarte durante los días más calientes del verano. Al tener un importante contenido de agua funciona como un genial diurético, ayudándote a eliminar las toxinas a través de la orina
Te ofrece un aporte de Vitamina A que beneficia nuestra piel evitando que se reseque, lo que suma otro punto a aumentar su ingesta en una temporada tan caliente como el verano
El melón también es rico en Vitamina E, uno de los mejores antioxidantes naturales que existen. Protege y cuida nuestra piel, pelo y uñas y ayuda a combatir la producción de radicales libres responsables el envejecimiento de las células y de enfermedades como el cáncer
Y seguro que has oído hablar mucho del betacaroteno, presente en su mayoría en vegetales como la zanahoria. Esta nutriente favorece la pigmentación de la piel ayudando a conseguir y mantener un buen bronceado, pues aprovecha porque el melón aporta una buena cantidad a nuestro cuerpo
Además es también una fuente de fibra lo que mejora el tránsito intestinal combatiendo los problemas de estreñimiento

PLAGAS del Melón:
Melera o pulgón del melón (Aphis Frangulae Kalt.). Pulgón que segrega zumos azucarados que pueden inducir la formación de hongos.
Pulgones. Producen abarquillamiento de las hojas, amarilleamientos, debilitamientos, etc.
Mosca blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporariorum Westw.).
Gusanos grises (Agrotis sp,). Atacan a las plantas del melón cuando son jóvenes, devorando el tallo e incluso las hojas.
Vacanita del melonar (Ephilachna chysomelina F.). Coleóptero parecido a la mariquita que roe el envés de las hojas.
Galeruca del melonar (Raphidopala foveicollis Luc). Escarabajo de color rosáceo que ataca a las hojas en su fase adulta, dejándolas totalmente cribadas. Cuando es larva puede atacar a hojas y raíces.
Gusanos de alambre (Agriotes ssp.). Ataca principalmente a las raíces.
Otros gusanos comedores de hojas (Plusia gamma L). Distintas especies de lepidópteros que atacan a las hojas.
Gusanos grises (Agrotis sp,). Las larvas devoran la base del tallo y las plantas quedan marchitas.
Tisanópteros (Frankliniella accidentalis Pergande, Thrips tabaci Lind.). Producen picaduras y debilitamiento de las plantas. También puede deformar los frutos.
Araña roja (Tetranichus cinnabarinnus Boisd.).Puede atacar al melón de manera que puede reducir muy drásticamente la producción.
Mosca de los sembrados (Phorbia platura Meigen). Es una mosca que puede afectar a la germinación del melón produciendo un gran número de marras.
Dípteros minadores de hojas (Liriomyza ssp). Producen pequeñas galerías en las hojas.
Caracoles y babosas. Causan daños al comer las hojas.
Nematodos (Heterodera marioni Cornu, Meloidogyne ssp. Ditylenchus Dipsaci Kuehn.) A veces se observan quistes o ramificaciones anormales en las raíces. Las plantas se observan achaparradas, amarillentas, etc.

ENFERMEDADES del Melón:
Fusariosis (Fusarium oxysporum Schl., F. melonis Sydner et Hansen). Hongos que producen traqueomicosis. Se observa marchitamiento y amarillamiento, exudaciones gomosas y necrosis de las partes atacadas.
Verticilosis (Verticillium ssp). Produce una traqueomicosis igual que fusarium. Se diferencia en que no hay gomosis, marchitez nervial, ni olor característico.
Raíces leñosas (Pyrenochaeta lycopersici Shneider-Gerlach) Hongo que se manifiesta por necrosis de las raicillas y un aspecto engrosado y lignificado de las principales.
Phomopsis sclerotioides Van Kesteren. Aparecen líneas negras irregulares en las raíces. Al final acaban totalmente con el sistema radicular.
Atracnosis del melón (Colletotrichum oligochaetum Cav.). Aparecen manchas redondas de color pardo-negruzcas en tallos, hojas y frutos.
Oidios (Erysiphe ssp.). Las hojas se recubren de hojas pulvurentas que posteriormente se unen unas con otras cubriendo toda la planta..
Mildiu de las cucurbitáceas (Pseudopernospora cubensis (Berk Curt.) Ros.). Produce manchas angulosas en los márgenes foliares. Las hojas se decoloran y necrosan. Es muy curioso que la hoja se pliega sobre sí misma formando una especie de copa. 
Alternaria cucumerina (Ell. Et Ev) Elliot). En las hojas aparecen manchas redondeadas de color negruzco rodeadas por un halo amarillo.
Septoria cucurbitacearum Sacc. Produce manchas por punteaduras en las hojas..
Botrytis cinerea Pers. Enfermedad desarrolla un micelio algodonoso en tallos hojas y frutos
Enfermedades bacterianas. Mancha angular de las cucurbitáceas y marchitamiento bacteriano
Virus (virus del mosaico del pepino, virus del mosaico de la sandía, virus de las nerviaciones del melón, virus II del pepino virus del mosaico del calabacín, Virus del amarilleamiento de las nerviaciones del pepino, virus del mosaico amarillo del calabacín, etc). Ocasionan diversos daños que pueden conllevar a graves daños en las producciones.
ACCIDENTES Y FISIOPATÍAS del Melón:
Heladas y granizos.
Asoleamiento o planchado. En el fruto se forman manchas blanquecinas debido a una exposición excesiva a los rayos solares.
Agrietado del fruto. Se forman grietas longitudinales en el fruto que pueden ser debidas a desequilibrios hídricos.
Vitrescencia de la carne. El mesocarpio y endocarpio adquieren una consistencia blanda y vitrescente.
Colapsamiento irreversible. Problema bastante frecuente que produce marchitamiento súbito de las plantas de melón en el momento del engorde de los frutos. Numerosos estudios apuntan a que es causada por una enfermedad fúngica ocasionada por Acremonium.


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